Uma história

Una historia # 1

Mi padre se fue muy temprano, no tenia ni 3 años y ni idea de porque se iba. Él me contaba una historia, pero mi madre gritaba y chillaba para que me contase la verdad. No sé cual es la verdad. Mi padre se fue y 40 años después se murió en mis brazos, sin decirme que me quería. Fue accidente de coche, de los 3 amigos que estaban en el coche, mi padre fue lo único que tuve lesiones. Él estaba atrás, sin cinturón, cuando lo conductor hecho una manobra indebida e fue atropado por otro coche en altísima velocidad. Mi padre fue jugado para fuero del coche y voló por los aires de una estrada, muy caliente, por el verano de Rio de Janeiro.

Sobrevivió unos pocos días, días suficientes para que yo pudiese le decir cuanto le quería. En aquella noche, me acerqué de su oído y le dice:

  • Mira, papa, ya lo sé que poco estuvimos juntos, pero te quiero muchísimo. Te perdono por todo y quiero que te mantenga tranquilo, los médicos están cuidando de ti para que pueda ir para casa. Vá quedar conmigo, en mi casa, hasta que esté bien, no te preocupes con nada, el pasado está en el pasado, íbamos vivir la vida que no podemos vivir. Te quiero muchísimo, te amo!

Cuando percibí él tenia partido. Cuando empecé a hablar estaba en nervios y poco a poco se tranquilizó, hasta que se fue. Lloré, por días me trancaba en el baño y lloraba bajo las aguas de la ducha.

Hoy, más de 3 años dese momento, mi vida ha cambiado mucho. No vivo en Rio de Janeiro, me mudé para España, vivo en una pequeña ciudad del norte del País. Estoy aquí hacen 5 meses En este período intenté hacer mi nueva vida tal como hacia en Rio de Janeiro, bajo al estrés, con el distanciamiento de mi hijo y marido, Tenia una buena solución para mis problemas y tristezas, trabajar, acumular dinero que no llegaba nunca para pagar las cuentas, quizá para ahorrar. Cuando estaba con mucho más estrés y tristeza me emborrachaba con mi marido y con unos pocos amigos. Llegaba en casa, con la memoria y dolor anestesiada, todo ganaba color nueva, y yo, ganaba fuerzas para vivir. Hasta que un día, mi marido dijo:

  • Aquí no me quedo más. Estoy harto de trabajar tanto y no tener nada, ni tiempo para mi familia, ni para mi. Estoy harto de no tener apoyo de mi madre y hermana, Me voy, quiero que venga conmigo, pero se no desear, me voy solo. Aquí no me puedo quedar ni más un mes.

Él quedó conmigo, en Rio de Janeiro, por más 6 meses, tiempo necesario para cerrar nuestro piso, vender y dar todo lo que teníamos y arreglar la documentación. De los 6 meses, quedamos 4 meses en la casa de su madre, la misma que no le apoyaba, la misma que no sabia como reaccionar a todo lo que pasaba con nosotros y por eso en algunos momentos nos trataba con tanta dureza. Fueran meses difíciles, que él se cerraba en si, poco caminaba, poco comía, poco hablaba. Sus días eran en frente a televisión que tenia en la habitación o durmiendo, o sueño de los que quieren pasar el tiempo con más velocidad.

Hasta que llegó el día y nos fuimos de allí.

Él continuaba callado, pero ahora sus ojos tenían un brillo distinto. Antes estaban apagados, sin luz, ahora parpadeaba deseando el nuevo que nos esperaba. Yo pude sentir en su respiración el miedo, la ansiedad, la inseguridad, pero, el hombre que siempre fue allí ya no estaba más. Él tenia dado su grito de alerta. No quería más vivir la vida de los otros, no quería más compartir con cosas que vía y nada podía hacer. No sabia decir, pero sabia sentir la falta constante de aire, la falta de motivación para vivir y sonreír de verdad. Después de años haciendo lo que su madre, padre y hermana le decían, después de trabajar, hasta se molestar físicamente y continuar trabajando, después de tanto deseo olvidado, él se pondría a frente de todo y haría algo por si y por la familia, que él había elegido, como la verdadera, la que valía todo su esfuerzo y trabajo.

Cuando llegamos las cosas no fueron fáciles. Muchos cambios, un nuevo idioma, un nuevo clima, sin amigos, con muchos problemas para arreglar, muchos más papeles do que imaginado para firmar y poco a poco arreglar la base para una nueva vida en un nuevo País. Pude percibir que en algunos momentos él sofría, con miedos y recordaciones de las provisiones desastrosas, de que él nada valía, ditas por su madre pocos días antes de embarcar. Él siempre intentó mostrar una visión de vida distinta, pero la matriarca y su hermana nunca fueron abiertas a oír. Hoy, después de 5 meses aquí, conociendo un poco de la familia y la historia de vida de los españoles puedo entender algunas cosas, mas no todas. Pero, lo más importante de todo es el brillo de sus ojos que volvieron. Veo él jugando con nuestro hijo, cocinando, empezando una nueva vida, con miedo mas seguro de que íbamos conseguir, veo confianza en sus ojos y charlas, veo un hombre más tranquilo y amable. Un valente guerrero que después de años capturados y encarcelados, decide por una vez vivir su vida, la vida que Dios le dio. Aun no sabia como hacer, pero con errores y aciertos la haría como le diese la gana.

 

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