PITADAS DEL DÍA A DÍA.

Foto por Ellie Burgin em Pexels.com

Perlas del día a día – 1.

Con la cuarentena que tuvimos en el primer semestre del año, cuando nos quedamos a casa por muchos y muchos días, decidí que quería limpiar mi cuerpo de una série de químicos. El primero fue fácil, saqué el tinte que había en mi pelo con la maquinilla de mi marido y cortando mi mediano pelo a cero di adiós a toda química que tenía en mi cabeza.

Lo difícil fue (y sigue sendo) con los otros dos químicos, el tabaco y una pastilla. Siempre acredité que dejaría el tabaco con extrema facilidad. Era de las personas que tenía la costumbre de decir; “- Qué vá, el tabaco lo controlo yo, y no él a mí.” Jajaja… Gordas e histéricas carcajadas para mi tonta persona. Ahora tengo que gritarme: “- !Qué tonta, arrogante y egoísta eres!” No, espera, tampoco es para tanto. Lo correcto es que fue tonta arrogante y egoísta, pero, ahora ya no soy tanto, algo he aprendido, sobretodo que no controlamos nada de nada de nuestros vicios y que no tenemos que compararnos con nadie, cada uno tiene su necesidad y su tiempo. Afinal cuantos han descubierto mucho antes de mí, que el tinte, el tabaco y la pastilla son químicos inadecuados al equilibrio energético del cuerpo?

Esta semana en consulta con mi médico, le comenté que quiero dejar la pastilla que tomo por recomendación del médico especialista que me atendió cuando estuve enferma y el cigarro. Creía que él iba incentivarme, pero él me alertó que puede ser muy difícil dejar la pastilla y el tabaco a la vez, pues puedo tener alguna crisis de abstinencia y fue solo entonces cuando me atenté de lo brutal que son una pastilla y unos cuantos pitillos al día. Dejar los dos a la vez puede, según me explicó mi médico, dejarme con los efectos temporales de abstinencia como si fuera una drogodependiente. Decidimos de común acuerdo hacer poco a poco sin desistir.

Foto por Nina Uhlu em Pexels.com

Perlas del día a día – 2

La vida es sencilla, lo complicamos nosotros. Esto creo que ya lo sabemos todos. Pero muchas y muchas veces tenemos que reforzar esta información en nuestras olvidadizas mentes. Hoy después de una breve discusión con mi hijo que se negaba a comprender lo que le comentaba sobre el malgastar el tiempo y la vida, los buenos y malos amigos y sus influencias, las necesidades de hacer por uno mismo y no para ser acepto en un grupo y otros asuntos que siempre tenemos que dar la charla con los adolescentes… Decidí relajar y esperar, seguir era infrutífero, él ya estaba en plan ultra-mega-nervioso y no iba a cambiar de opinión. Está claro que los padres intentamos hacer que nuestros hijos aprendan por nuestros ejemplos y consejos, para evitar el sufrimiento del aprender por uno mismo. Pero, la verdad, es que cada uno tiene su tiempo y modo de aprender y sí mi hijo aprende cuando sufre en su vida la experiencia, cabe a mi tener paciencia y estar a su lado para apoyar a que siga su camino y sus objetivos sin desistir.

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