Conectar con la vida (actualización del post anterior)

No lo sé si a vosotros pasa lo mismo; mi cabeza, o mejor, mi conciencia, no calla y siempre me vienen las mismas preguntas: – Qué hago? Por qué estoy viviendo así? Cual és mi misión de vida? Cual és el propósito de mí vida?
Harta de tantas preguntas sin contestaciones, busqué en la internet, sí había respuestas para estas preguntas. Las posibles respuestas me llevaron a un sin fin de canales de youtube y blogs, donde adentré, no sin receio a lo que iba encontrar. Pasa que la gran mayoría decía que debía hacer para obtener respuestas a estas preguntas, otros decían que las tenían pero que debería comprar un curso o un libro de su autoría, un sin fin de desconocidos me prometían el cielo si hiciese lo que me recomendaban. Confeso que una o otra sí que las hice, otras ni intenté. La verdad es que seguí sin respuestas, hasta que me harté y dejé de buscarlas. Pasó lo que no debía pasar. Al dejar de buscar, dejé de ser yo y intenté ser una persona distinta, una persona racional que trabaja y vive como si no hubiera un mañana, ni otra vida. Y eso me fue fatal. Pasado un tiempo estaba enferma como nunca he estado. La enfermedad me consumió 1 año de vida, de los cuales 6 meses los pasé en la cama, pero me regaló el despertar y la comprensión de puntos sencillos de mi ser que representan la persona que soy y que jamás debería abandonar.
Estar en la cama me permitió parar la vida. Nada era más importante que recuperar mi salud y mi vida. Tuve tiempo para pensar, leer y reflexionar. Hoy, por primera vez puedo decir que vivo para mí y para mi familia. Hoy busco no sobrepasar la dosis del trabajo, ni de la comida, el equilibrio és el camino para una buena vida. Tampoco perco tiempo preocupada con el futuro o sufriendo con el pasado. Escucho mi voz interior, ella me ayuda a saber si lo que consumo – sea de comida, medicina o informaciones, aquí incluo libros, noticias, videos y películas, o lo que sea – son de calidad para mi persona, mi cuerpo y mi espirito.
Como he dicho estaba harta de tantas directrizes y promesas de los personajes que encontré en la web. No tengo duda que muchos de ellos lo hacen por dinero y fama y no de corazón, o por una verdad intima, ni tampoco por un propósito humano de luz y sanación, por eso, al adentrarme en este mundo (a principio) me vi perdida y dudé de mis creencias. Pero una vez que estaba a cama y tenía 24 horas del día para pensar, recordé la niña que fue, mis ideales, las ocurrencias espiritualistas que me sucedieron, las cosas que aprendi de eso y las cosas que temi. Recordé los años posteriores de mi vida y vi que todos estaban conectados. Solo estoy aquí y soy quien soy, por lo que he vivido. Las cosas pasadas que no comprendía y las creía malas, y por eso protestaba con Dios, luego solían ser buenas y positivas, pero a mi torpe mirada eran malas, un engaño del que no tiene fé o conocimiento del grande Universo.
La enfermedad me tocó en 2019.Y en 2020, ya sabeis todos los que nos tocó, no os tengo que contar nada nuevo. Tuvimos un año como nunca imaginado, yo tampoco lo imaginaba, pero puedo decir que el Universo, o Dios – como queráis llamar – de alguna forma me preparó para lo que vendría. – Eh, atento que cuando digo que me preparó, no es que me lo tenga puesto fácil. – Nunca en mi vida he visto mi nevera con tan poca comida. Nunca en mi vida he visto mi cuenta en el banco sin 1 céntimo. Nunca en mi vida he tenido que depender de un cheque del gobierno para dar de comer a mi familia. Me vás a preguntar, entonces, en qué me ha preparado? He vivido todas estas situaciones, junto a mí família (marido, hijo y perro), en un viejo y destartalado piso (que nadie me lo quita), pero en la más profunda paz y sin miedo.
Hoy las cosas siguen difíciles, tengo 3 trabajos como “autónoma”, cobro por producción y hay momentos que si no logro vender nada, no cobro. No pasa nada! ( o, malo será! como dicen los gallegos) La verdad, es que no me ha faltado comida, no hemos tenido fartura, como estábamos acostumbrados, pero no pasamos hambre. Los días a casa muchas veces eran algo aburridos, sin nada que hacer o ver en la televisión y para compensar jugábamos con el perro o con el hijo. Tengo deudas, pero no pasa nada, estoy segura que en breve las podré quitar. Lo bueno, sigo viva, tengo salud, tengo Fé en la vida. Tengo mi família, la que elegí para viver esta vida a mi lado. Día a día, aprendemos algo nuevo, hacemos algo mejor y crecemos como personas. Por eso he decidido compartir mis estudos sobre espiritualidad y mis pensamientos con todos los que tengan interese.
Les deseo un día pleno de luz y paz!!!

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