Adios al puto 2019

Este vai ser um texto diferente. Vejo a página em branco e quero ver sangue, mi sangre encarnada en palabras. Expressão dos meus sentimentos de um ano de merda.

El año empezó con un jefe de lo más gilipollas que se pueda imaginar. Lo bueno, el año termina sin ese puto gilipollas en mi vida. Tengo una cosa a decirte: eres un hombre de mierda, no un hombre, una persona de mierda. Si lo que querías era derribarme no has logrado. Me caí, tardé en recuperarme, pero me levanté más fuerte que antes. Este mérito es solo mío. Mío!

Foram meses de cama, sem vontade de viver. Pensei em morrer, porém nunca tive coragem para suicidarme. Não sei quando, mas em algum momento da minha vida aprendi que o suicidio não me daría o que quero, a vitória. Nunca tentei o suicidio e não tentarei. Confesso que muitas vezes pensei.. Desejei a morte. Quando dirigia nas manhãs  e tardes escuras do inverno galego, quando recebia pressão dos chefes por vendas, por agilidade. Quando meu filho não queria estudar, tirava notas baixas, repetia de ano. Quando via a divida se acumulando e não conseguindo dinheiro suficiente para pagar as contas. Pensei em jogar o carro da empresa contra um muro, um barranco, uma árvore. Tive medo. Medo de não morrer. Medo que minha família não cobrasse o seguro de vida. Tive medo de ser um peso maior para minha família. Uma derrota, a derrota final. Meu medo me fez dirigir melhor do que nunca e terminar meus dias em casa, embaixo d’água, chorando o choro que retive todo o día.

No me recuerdo la ultima vez que lloré. Sí, me recuerdo, la acabo de ver en mi mente. Fue en una reunión matinal, donde más una vez nos ponían videos de motivación para salir a calle y vender. Yo me pregunté, mientras miraba el vídeo. De dónde sacaré más fuerzas? Nadie de los que estaban en aquel salón, solo hombres, podrían imaginar todo lo que he pasado en mi vida. Ni tampoco podrían comprender lo que es el cambio de País, ser inmigrante en un mundo cada día más xenófobo. Ser mujer en un mundo cada día más machista. A cada día que salía a calle mi lucha era superior a la de mis compañeros. Odiaba estar allí y oír las tonterías que decían sobre los clientes, sobre las mujeres. Los odiaba. Dónde cojones sacaría más fuerzas para seguir adelante? Fue cuando mis ojos se llenaron de agua y el moco se me escurrió por la nariz. Y el gilipollas no perdió la oportunidad de hacer broma sobre la fragilidad femenina, sobre mi fragilidad. De esta sala fue al médico y, de allí salí una baja por depresión grave, cuando debería ser por acoso laboral o por burnout. De la baja, una demisión. Fue dimitida  por no cumplir con mi contrato de trabajo. Todo manipulado por un jefe gilipollas. Él creyó que había me derrotado, pero no. Me caí, tardé en recuperarme, pero me levanté más fuerte que antes. Este mérito es solo mío. Mío!

Fiz um retiro, em casa, no apartamento velho, da velha Santiago de Compostela. Fiz um retiro deitada na minha cama, dormindo, fritando a cabeça, me martirizando. Vi flechas que me cravavam a cabeça e faziam meu coração sangrar. Emagreci, engordei, mas não chorei. Fiquei dias na cama, sem banho, sem falar, fazendo que dormia. Deixei meu filho sem comida. Sorte que existe miojo, pão e ele sabe fazer alguma coisa, fome não passou. O que passou, arrastado, foi o ano, os dias desse puto ano de merda.

Passaram seis meses com algumas trocas de remédios, até encontrar os que, segundo os médicos, eram os adequados. Adequados para quem? Para mim não! Meu médico de cabeceira não entendia minha dificuldade de recuperação, achava que sou fraca, que não quero trabalhar. Ele não me conhece, nem se esforçou em me compreender. A psicóloga, quando falei de tudo o que passou na minha vida, disse: “Isso é passado, só nos importa o de agora, que te fez entrar em depressão.” Não, não, não!!! Eu sou um acumulo de histórias e tudo está encadeado, enlaçado.

Yo, mi cabeza, mi fuerza interior, eso fue parte de mi medicina. Dejé de lado todo el prejuicio que tenía contra las medicinas para la depresión, la ansiedad y para dormir, las usé, según me las recomendó la única persona que supo me oír. Un médico, un hombre, un psiquiatra. Él único que me escuchó con atención y dijo que no sería para siempre, que solo me ayudaría por ahora. Y tubo una otra cosa, los libros y la escrita. Fue mi año más productivo, el año que li libros que me marcaron por vida. Cada uno de ellos dejó un flechazo en mi pecho, que no sangra, que cura.

Muchos de los libros que he leído este año fueron escrito por mujeres. Muchos de los libros que he leído este año los tengo reseñado aquí en este blog. He leído libros en castellano, escribo en castellano. Este castellano lleno de errores, quizá debería escribir siempre en portugués, donde tengo el camino trazado y poco o raramente cometo errores. Pero no. Quiero tener esta voz única, mía, con errores y aciertos. Quiero aprender a pensar como las gallegas, las españolas, pero a la vez tener mi voz, la voz de una mujer que vivió muchos y muchos años al otro lado del charco, en una ciudad hermosa y peligrosa, de la que echo de menos su clima, sus arboles, la caña, la paisaje y el olor ruidoso de una playa a top. Una ciudad donde dejé los mejores y peores recuerdos de mi vida, donde dejé los amigos de una vida. Mismo así, no quiero volver a vivir allí. Ahora vivo y viviré a este lado del charco. No creo que Santiago de Compostela sea la ciudad fin, creo que estoy de paso, no lo sé hasta cuando. No tengo ni la puta idea de para donde voy, las malas son las mismas, las 7. El contenido cambió, cada día sé mejor lo que quiero de mi vida y me cargo solo con lo que me importa. Y los libros son lo que más me importa, después de mi familia.

Estes 3 livros marcaram o meu dezembro e certamente deixaram uma marca muito forte no meu ser. Histórias verdadeiras que se uniram com a minha voz para renascer e começar um novo ano, 2020.

Este foi um texto diferente. A página que estava em branco se encheu de cores e lembranças de um ano superado, um ano em que aprendi a abrir novas portas e renasci com novas oportunidades para seguir meu caminho.

Se o seu 2019 foi duro, grita e comemora, ele está acabando.

Se o seu 2019 foi bom, grita e comemora, você tem a oportunidade de ter outro ano e fazer melhor ainda.

Não desista da vida, nunca! Desistir não pode estar no dicionário, é uma palavra que deveria morrer, sumir do mapa.

Te desejo o que terei em 2020, um dos melhores putos anos da minha puta vida!!!

 

Esse texto foi propositalmente escrito em dois idiomas, essa é a minha voz, essa sou eu. Os idiomas me mesclam a vida, a fala, a escrita, o pensar. Sou parte amor, parte ódio. Sou parte mãe, mulher, executiva. Sou dia que dorme e noite que fica acordada. Sou o certo e o errado, porém, a verdade é que o errado não existe, então, sou só o certo que ainda não funcionou por completo.

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