Tarde o temprano

mujer ventana

Escribir, escribir, escribir, quiero escribir pero… tum, tum, tuummmmmm.

– Llega Diego! – así grita la voz por arriba de mi cabeza.

Dios, quiero escribir, todo lo que tenía planeado hasta que llegué a mi portátil se foi con tanto ruído que hacen los vecinos. Mis dedos teclean al ritmo de la musica electrónica que toca, sinto sobre mi cabeza los pulos de Diego al ritmo de la musica. Pero, no me sale nada bueno en lo que escribo. Son solo palabras soltas al aire. Miro para el techo y penso: – Por favor, son las 10 de la mañana de un domingo, estoy de vacaciones y ayer me acosté cuando ya eran las 5 de hoy.

– Por favor, que haga silencio! – grito, en m’ cabeza, mientras tapo los oídos con las manos.

No había manera de suavizar las batidas de la musica. Por eso me levanté. Una ducha, para despertarme. La agua fría del invierno me hice sentir calambres. Y salté para entrar en calor. Salté al ritmo de la musica que Diego escucha.

En la cocina, vi los restos de ayer. Pero no los quiero sentir. Hice un café y me senté aquí junto a mi portátil, para escribir. Es lo que sé hacer de mejor. Es lo único que hago y recibo elogios.

Ayer, o hoy, no lo sé en que momento. Lo que debería estar roto, se rompió de vez. Eduardo se fue. Dijo que no podía seguir. Cogió una bolsa de plástico, metió sus ropas y el cepillo de dentes y se largó. Yo? Me quedé calada. Como sigo.

Soy tan aferrada a lo correcto, a lo políticamente correcto, que no lo veo bien lo que hice. Irse sin hablar, sin explicar lo que pasaba. En la realidad, ya se notaba raro, nuestra relación ya no era la misma. Siete años y ya casi no compartíamos nuestras vidas, solamente la cama, sin pasión. Tarde o temprano eso pasaría. Pero no lo imaginaba así. Estábamos en el sofá, vendo una de sus películas de comédia. Él tomando su cerveza y yo nada. Cuando se levantó pensé que fuese a por otra cerveza. Tardo uno cuarto de hora y oí la puerta del piso cerrar, sin llave. Caminé por la casa y vi, la puerta del armário abierta y el vacío. Sobre la cama una hoja escrito; “Perdón, no soy capaz. Me largo.”  En este momento, cerré la puerta con llave y volví para el sofá, vi la película y la otra y la otra, hasta que dormí.

Recuerdo la noche y pienso mejor. Sinto. No veo dor. Que pasa en mi cabeza? Ganas de llorar? No, ninguna. Ganas de gritar? Tampoco. Ganas de follar? Sí, pero no con Eduardo. Ella me viene a cabeza. – Laura! – digo su nombre. Es la primera palabra que mi boca expresa desde que Eduardo se fue. Estoy loca! Cómo puedo desear a Laura? Ella tan segura de si, en realidad, es la persona más hermosa que he conocido. La personalidad, que a principio me alejó de su presencia, a los pocos días ya me atraía, como un imã. Laura, parece dura, pero solo és reservada. Recuerdo una vez que estábamos al ascensor, habían otras tantas personas, llegábamos atrasadas para la reunión. El ascensor lleno, Laura se quedó al fondo conmigo. Ohhh, su perfume. Cuando el ascensor paró en nuestra planta y nadie se apartó, ella me cogió de las manos y juntas salimos. La reunión? No me recuerdo nada de lo que dijeron. Pasé toda el tiempo sentindo su perfume y su toque. Lo mismo que sinto ahora.

Estoy enamorada, de una mujer. Qué dirá mi família? Qué hacer?

 

 

4 comentários sobre “Tarde o temprano

Deixe um comentário

Preencha os seus dados abaixo ou clique em um ícone para log in:

Logotipo do WordPress.com

Você está comentando utilizando sua conta WordPress.com. Sair /  Alterar )

Foto do Google

Você está comentando utilizando sua conta Google. Sair /  Alterar )

Imagem do Twitter

Você está comentando utilizando sua conta Twitter. Sair /  Alterar )

Foto do Facebook

Você está comentando utilizando sua conta Facebook. Sair /  Alterar )

Conectando a %s